domingo, 18 de octubre de 2009

Un Día en Bolonia

Esta playa salvaje de arena dorada esta considerada como una de los mejores sitios para hacer windsurf. Es una playa sin paseo marítimo, sin acceso para personas con discapacidad y sin oficina de turismo, pero con fantásticos chiringuitos para comer a gusto a pie de playa. Tiene una impresionante duna y ruinas romanas de gran valor cultural (Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia), en un estado de conservación excelente tras haber sido excavadas durante los últimos años. Darse una vuelta por el recinto es un paseo apasionante. Por algo es el monumento más visitado de toda la provincia de Cádiz. Se entra por el recientemente inaugurado Centro de Interpretación. Hay visitas guiadas previa cita -956 106 796 de 9:00 a 14:00 de lunes a viernes o en la recepción del conjunto- 12:00h martes y jueves, miercoles 16:00h (octubre/mayo) y 19:00 (junio/septiembre ). En verano también hay actuaciones nocturnas gratuitas en el teatro romano, un plan único que te recomendamos no dejar pasar. Te llevas el bocata y la cerveza y te sientas un teatro construido hace 2.000 años.
 
La playa de Bolonia está considerada una de las últimas playas vírgenes del sur de la península. En total tiene una longitud de 3.800 metros y una anchura media de 70 metros. Cuenta con algunos servicios básicos como aseos, duchas, papeleras y puesto de salvamento. En algunas zonas de la playa se puede practicar el nudismo.

La escasa ocupación humana de la zona ha favorecido su conservación. Es normal, sobretodo en época no veraniega, ver vacas plácidamente tomando el sol en la playa. En la zona oeste del paraje se encuentra la duna de Bolonia, declarada en 2001 monumento por su relevancia e interés ecológicos. El sistema dunar de Bolonia es tremendamente móvil e impide de forma natural el establecimiento de especies vegetales salvo el barrón, planta perenne de la familia de las gramíneas, de hojas punzantes, adaptada al enterramiento, que ayuda al mantenimiento de la duna.

Si después de ver las ruinas romanas, de subir a la duna, de dar un paseo a caballo y de darte una buena comilona en uno de los chiringuitos tienes ganas de más, puedes darte un agradable paseo a la zona este de la playa donde hay una serie de calitas y las que se conocen popularmente como Piscinas de Claudio. Se trata de una especie de charcas naturales de agua salada, al descubierto con marea baja, que contienen sedimentos arcillosos que la gente usa para aplicarse sobre la piel y obtener resultados saludables.

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